
Estrés laboral y Síndrome de Burnout
En el ámbito del entorno laboral, las exigencias ocupacionales que cada colaborador debe afrontar y que, en muchas ocasiones son percibidas como superiores a las capacidades personales, vienen activando una serie de cambios físicos que se conciben como integrantes del proceso de estrés laboral, donde las condiciones ambientales, el potencial personal y la respuesta adaptativa o de daño que tenga lugar, así como su cronicidad en el tiempo propiciará el Síndrome de Burnout o también llamado Síndrome de desgaste profesional, Síndrome de sobrecarga emocional, Síndrome del quemado o Síndrome de fatiga en el trabajo.
El término estrés se utilizó por primera vez en el siglo XIV y, a partir de entonces, se empleó en diferentes textos en inglés como STRESS, STRESSE, STREST y STRAISSE. El estrés laboral se produce cuando existe una discrepancia entre las demandas del ambiente y los recursos de la persona para hacerles frente. Percibirse superado en el proceso de cumplimiento de las demandas del entorno, genera la sobrecarga emocional, que repercute en la salud física y mental de la persona.
Si bien, el estrés es imprescindible para la existencia humana y constituye una respuesta adaptativa, dado que prepara a nuestro cuerpo para un sobreesfuerzo, posibilitando el procesamiento ágil de la información, así como respuestas rápidas y eficaces ante situaciones que lo requieran; no obstante, cuando el estado de activación permanece constante en el tiempo tiene lugar un estado perjudicial de agotamiento, que merma nuestros recursos limitados, dando lugar a la aparición del Síndrome de Burnout, cuyo impacto personal y organizacional se hace notoriamente evidente.
El Síndrome de Burnout, fue declarado en el año 2000 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), como un factor de riesgo laboral por su capacidad para afectar la calidad de vida, salud mental e incluso poner en riesgo la vida de la persona. El Síndrome de Burnout constituye un concepto tridimensional que describe el deterioro mental de quienes lo padecen, caracterizado por la presencia de los síntomas de agotamiento o falta de energía, distanciamiento mental o despersonalización y disminución de la eficacia laboral.
Su aparición contempla múltiples y complejos factores causales relacionados con crisis profesional, condiciones de sobrecarga laboral, limitaciones económicas, cambios evolutivos significativos, escaso entrenamiento profesional y emocional, así como factores condicionantes individuales, relacionados con la personalidad, predisposición genética, edad, entre otros.
Con la finalidad de facilitar el reconocimiento de los síntomas comprendidos en el Síndrome de Burnout se presentan tres categorías de síntomas:
Síntomas Psicosomáticos, en donde la persona tiene dificultad para centrar su atención, así como para procesar, retener y evocar la información con la celeridad acostumbrada, experimenta menor energía y fatiga crónica, dolor de cabeza, desórdenes gastrointestinales, dolores musculares, principalmente focalizados en la espalda y el cuello, variación de la presión arterial, cambios en la menstruación, dificultad en el sueño, variaciones en el apetito, entre otros.
A nivel conductual se pueden evidenciar ausentismos laborales, episodios de violencia o agresividad, sea activa o pasiva, a través de sarcasmos o perjuicio indirecto, incapacidad para relajarse, consumo de sustancias como tabaco, alcohol y otras drogas, disminución del desempeño laboral, entre otros.
Los síntomas Emocionales que el colaborador experimenta son de impaciencia, irritabilidad, ansiedad, depresión, culpabilidad, descenso de la autoestima y de las expectativas personales, así como profesionales, entre otros.
Sus manifestaciones pueden oscilar desde formas leves con la presencia de escasos síntomas y menos intensos, como el cansancio, dificultad para levantarse y quejas vagas; moderadas, incrementándose la intensidad de los síntomas, con la presencia de aislamiento, negativismo y agresión pasiva o indirecta; graves, en donde los síntomas son más intensos y la incapacidad se hace evidente, existiendo ausentismo laboral, abuso de estupefacientes y repuesta enlentecida como resultado del agotamiento. En sus formas extremas tienen lugar los daños personales y sociales, suicidio, colapso, aparición de cuadros psiquiátricos y aislamiento completo, existiendo una incapacidad severa.
Cabe señalar, que a través de numerosos estudios se ha determinado de manera contundente que las alteraciones que trae consigo el Síndrome de Burnout produce una afectación integral, deteriorando la calidad de vida de las personas que lo padecen, al igual que de su entorno inmediato.
Considerando la importancia de la prevención del Síndrome de Burnout, es conveniente considerar los siguientes mecanismos:
1. Apoyo emocional, a través de la demostración de afecto, valoración, confianza y preocupación dentro de los vínculos generados en el entorno laboral, que se adiciona al soporte familiar y social inmediato.
2. Apoyo instrumental, mediante recursos materiales, económicos o de servicio con los que puede contar el colaborador.
3. Apoyo informativo, dirigido a que el colaborador cuente con disponibilidad de la información relacionada con su trabajo, así como de índole preventiva para el manejo de sus emociones.
4. Apoyo evaluativo, referido a la retroalimentación que el colaborador pueda recibir con relación a las acciones que va emprendiendo, lo cual le permitirá dirigir convenientemente sus esfuerzos.
Cabe señalar que las organizaciones deben emplear mecanismos preventivos para el reconocimiento y manejo de situaciones estresantes por parte de sus colaboradores, incidir e impactar en la mejora de su calidad de vida y el funcionamiento organizacional, además de promover estrategias de afrontamiento y fortalecimiento de sus habilidades sociales y disposición de apoyo social.
En dicho sentido, es indispensable el trabajo de las organizaciones para la prevención, identificación e intervención oportuna ante síntomas de estrés que pueda presentar el colaborador, evitando así la configuración del Síndrome de Burnout que tiene lugar luego de su permanencia sostenida y falta de detección y abordaje oportuno.